19/7/13

Diálogos democráticos para la seguridad ambiental


Convocado por la Corporación para la Participación Ciudadana, CONCIUDADANÍA, tuvo lugar en la Casa de la Cultura Hipólito J. Cárdenas del Municipio de Támesis un encuentro comunitario denominado Diálogos democráticos para la seguridad ambiental, los cuales son una iniciativa conjunta del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidista (Netherlands Institute for Multiparty Democracy, NIMD, por sus siglas en inglés), y la Organización Católica de Socorro y Ayuda para el Desarrollo (Catholic Organization for Relief and Development Aid, CORDAID), ONG holandesa con operaciones internacionales en 36 países de África, Asia y América Latina, entidades que en Colombia complementan su labor en alianza con SYNERGIA, fundación no gubernamental que trabaja en el campo de la cooperación internacional para el progreso y fortalecimiento de la sociedad civil.

Esta mesa redonda estuvo presidida por el alcalde Juan Martín Vásquez Hincapié; el director de CONCIUDADANÍA, Ramón Moncada Cardona; los coordinadores de CORDAID en Colombia, Nico van Leeuwen y Ralph Sprenkels; la Directora Ejecutiva de Synergia, Natalia Eugenia Velásquez Ríos y el médico cirujano Alonso Ojeda Awad, ex embajador de Colombia en Hungría y experto internacional en temas de conciliación y convivencia ciudadana, quienes intercambiaron opiniones con los Secretarios de Despacho, el cuerpo de concejales del municipio, representantes de las mesas ambientales y de las alcaldías de Caramanta y Jericó, miembros del Comité por la Defensa Ambiental y del Territorio tamesino, CODEATE y el Cinturón Occidental Ambiental, COA, y comunidad en general, interesada en dialogar y analizar sobre temas concernientes a la protección del medio ambiente y la defensa del territorio, y cómo el actual desarrollo económico del país, sustentado sobre la minería, afecta la supervivencia física, social y cultural de las comunidades étnicas del país.

“La seguridad humana y los conflictos medioambientales son temas de moderno análisis que las comunidades de todos los países deben tener en cuenta en solidaridad con el desarrollo y progreso de sus regiones, por lo cual exigen la participación ciudadana en la estructuración de proyectos que se definan, ciento por ciento, en defensa del territorio circundante, siendo éste el principal aporte que la ciudadanía brinda en la comprensión y resolución de los conflictos medioambientales que actualmente se están generando”, dijo el Dr. Alonso Ojeda Awad en su intervención como componente de la comitiva de Synergia, palabra que, precisamente, proviene de un vocablo griego que significa cooperación, cuyo concepto es utilizado para denominar la acción de dos o más causas que generan un efecto superior al que se conseguiría con la suma de los efectos individuales.

Por su parte, los representantes de Cordaid fueron enfáticos en sostener que “estos diálogos persiguen el propósito de combatir la exclusión como causa principal de los enfrentamientos sociales y, al mismo tiempo, desarrollar la cultura y la fuerza del diálogo, ya que todas las comunidades colombianas siguen padeciendo el fenómeno de la exclusión social y territorial por diversos factores como la minería ilegal y el conflicto armado, procesos y situaciones que impiden la satisfacción de las necesidades básicas de las personas, entre ellas el trabajo, la vivienda, la educación, el acceso a la sanidad y a la salud, y su participación en la sociedad en aquellas regiones en conflicto donde hay inequidad extrema”.

Enfocando el tema de la minería y de la apropiación territorial, el alcalde Juan Martín Vásquez Hincapié, luego de brindarles una cordial bienvenida “a este pequeño pero paradisíaco rincón que la naturaleza nos ha dado”, fijó claramente su posición, y la de la comunidad presente, en el tema minero que enfrenta actualmente el país, citando el Articulo 8º de la Constitución Política de la República de Colombia, que afirma que Es obligación del estado y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la nación, cuya filosofía es hoy bien controvertida, ya que “las corporaciones mineras se burlan de los alcaldes del país, porque ellas tienen las concesiones otorgadas por el Gobierno Nacional, lo cual convierte a los mandatarios regionales en testigos mudos de piedra dentro de la legislación minera de Colombia”.

“Mientras a nuestros campesinos se les castiga por la tala (sin permiso) de árboles —dijo—; por arrojar basuras a las quebradas, por el vertimiento de sustancias contaminantes en las corrientes de agua o por el movimiento clandestino de maderas; cuando las administraciones municipales tenemos que respetar leyes medioambientales para iniciar algún proyecto de construcción de nuevas viviendas sociales o, de lo contrario, tenemos que parar la obra... Cuando se conjugan todas estas circunstancias de cumplimientos de requisitos que nos impone la ley, no podemos aceptar la presencia de multinacionales mineras que vienen a destruir la naturaleza que, legalmente, nos pertenece... Una draga no puede borrar de un tajo toda la riqueza natural, cultural y arqueológica que poseemos, y un estilo de vida digno que hemos llevado y defendido al través de nuestra larga historia de vida municipal...”.

El mandatario tamesino finalizó su intervención haciendo un parangón de la situación, entre la obra de William Shakespeare, El mercader de Venecia, y las políticas del Estado que, por un lado promueve la minería y, por el otro, dice defender los derechos ciudadanos: “¿Cómo trabajar el subsuelo, la parte de suelo debajo de la capa superficial de la tierra (propiedad del Estado), sin dañar el suelo, área superficial de la corteza terrestre, biológicamente activa, (propiedad de los colombianos)?”.

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